¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

lunes, 21 de abril de 2008

DEL DÍA DEL SILENCIO

Quiero verte en los silencios
como si no fueras nada.

Quiero oírte en los paisajes
como se te lleva el viento.

Quiero ser yo como antes
reflejo de mis espejos.

Quiero que en otra noche
estén ya tus manos muertas.

Y es que, respirando el mismo aire
por un segundo compuesto,
ralo, denso,
me di cuenta sin quererlo
de la lentitud del movimiento.

A pequeño pensamiento reducido,
en la cueva pétrea y gris de mi cerebro,
como remoto recuerdo
quedas lejos muy lejos.

Si no porque eres triste,
será porque te quiero.



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Un día conocía a alguien que no aparentaba ser lo que era ni era lo que aparentaba ser. Alguien que guarda mucho. De él es esta poesía. Guillermo (aunque me suene raro llamarte así). Lo prometido es deuda. Espero que te guste la musica de fondo.

lunes, 7 de abril de 2008

Unos labios

Me siento, temblando, al roce de tus labios. Temblando de amor.

Son como el tacto aterciopelado de las nubes, el sentido templado del sol en las tardes de primavera, recorriendo mi piel, hasta el último rincón de tu templo.

Es una vista hacia el mar, el sonido de sus olas que acarician mis oidos, como una caracola en pleno invierno.

Como la textura de la espuma, que es la sangre que baña la playa, dibujando en la arena tu nombre.

Es como mi sentido que, por tus labios busca la suavidad de la rosa, la plenitud del sándalo cubierto de rocío al amanecer...


Pero cuando el rechazo separa nuestras bocas, me inundo de la aspereza de la espiga, el dolor de la espina, ya no rosa.


Y caigo en la sangre de la mar que borra tu nombre y lo convierte en nada.

jueves, 13 de marzo de 2008

El cambio

Llovía a cántaros. Hacía tiempo que no caía agua de esa forma tan bruta. Las gotas gigantescas golpeaban los cristales y parecía que de un momento a otro se iban a romper en pedazos. Los rayos de la tormenta iluminaban mi dormitorio y creaban sombras acechantes entre las cortinas.
Era irónico. La última vez que vi llover estaba entre sus brazos. Me apretaba con fuerza mientras hacíamos el amor a la luz de los rayos celosos de aquel último diluvio. Pero de eso ya hacía meses. Se había empeñado en que debíamos formalizar nuestra relación. ¡Y de qué manera! Decía que a mi lado se le había despertado el instinto paternal. Pero a mí todavía me quedaba mucho camino por recorrer. Tener hijos no entraba dentro de mis planes. Así que me dejó. Supongo que aquel día se marchó en busca de su mamá ideal.

De repente sonó el timbre. Me levanté de la cama y fui a abrir. Acerqué mi ojo a la mirilla, pero no vi a nadie. Entreabrí la puerta y, para mi sorpresa, encontré un pequeño envoltorio de mantas en el escalón. ¡Era un bebé! Parecía que la lluvia se estaba dedicando a marcar las etapas de mi vida.

lunes, 18 de febrero de 2008

EL RUIDO

El ruido. Magnate del aire que turba los sentidos.
Estruendo de risa que hace vibrar los hilos de un suspiro.
Hipnotizador de dulces serpientes que abordan el oasis de los sueños.
El ruido, tan dulce como la hiel, tan amargo como la piel de la vida.
El ruido, savia que corre por las venas de un espacio macizo
que salpica los pasos de un recuerdo falso.
El ruido, fragancia de un amor que tatuó besos.
Hacha de guerra que grita al compás del melódico llanto de un niño.
Capricho del mundo que enreda los filos del día.
El ruido... el ruido.

miércoles, 13 de febrero de 2008


No hay nada en el mundo tan voluble como el hombre