El silencioso talento, brillar oscuro de la noche, me estremece de placer... Que me caiga la luna para apretarla y exprimir hasta la última gota de su esencia y calmarme la sed...
viernes, 25 de enero de 2008
miércoles, 23 de enero de 2008
LA CAÍDA
A lo lejos se distinguía un grupo, encabezado por tres niños vestidos de blanco portando velas. Ya se acercan. Era raro. Ahora no se escuchaba nada: ni los pájaros, ni el sol susurrar, ni a la gente murmullar... nada.
Al llegar a nuestra altura decidimos incorporarnos al grupo. Era una sensación extraña. Nadie comentaba nada, simplemente anduvimos, como perdidos y guiados a la vez por un señor vestido de morado. Todo era diferente.
Llegamos al jardín. La procesión terminaba allí, o eso creíamos nosotras. Teresa llegaba a su destino y, aunque ella ya no estaba entre nosotros, había hecho notar su presencia durante todo el recorrido del cortejo. Su sencillez, su dulzura y su templanza habían cambiado por completo la orden del día para que todos la recordásemos tal como fue: brillante, calmante e iluminadora.
Nos dimos cuenta de que Teresa estaba a las puertas del paraíso y nosotras, para darle el último adiós, nos subimos a uno de los escalones que prometía ser un futuro nicho. Todo el mundo se estaba despidiendo. Las rosas caían al compás que Teresa descendía.
Nos empinamos, sonó un crujido... perdimos el conocimiento.
Cuando me desperté tenía a mi amiga encima. María llevaba un corsé para corregir su espalda y uno de sus hierros se me estaba clavando en el estómago. Estábamos descentradas. Ahora escuchábamos gritos. Miramos hacia arriba y todo el mundo miraba, al revés que nosotras, hacia abajo. Allí estábamos, tendidas en el fondo de una tumba, una sobre otra, desorientadas sin saber qué pasaba. Y de repente nos entró el pánico. María empezó a hiperventilar y yo no sabía que hacer. Sólo gritar y gritar, aturdidas, pero gritar.
Al rato una escalera se introdujo en el hueco. Fue nuestra salvación. Solo queríamos salir de ahí. La gente nos preguntaba, pero ni María ni yo decíamos nada. Solo queríamos irnos a casa.
A Teresa no le gustaba ser el centro de atención, y esa mañana, lo había vuelto a conseguir. Había desviado todas las miradas hacia nosotras. Ella sólo quería descansar en paz.
Dos días después, María me contó que había soñado con que le enterraban viva. Fue angustioso. No volvimos a hablar del tema.
5 sueños Etiquetas: Curso Escuela de Escritores
lunes, 21 de enero de 2008
AL FIN LIBRE
Tras este breve stop bloggero, vuelvo a mi sitio, que es el ordenador. Han sido 5 días solamente, pero cinco días muy intensos: diez horas sin poderte sentar nada más que una hora para comer. Todo el día fuera de casa y casi ni tiempo para mí. Me he dado cuenta de lo duro que es trabajar en algo que realmente no es lo tuyo. Aunque la feria ha dado para mucho: contactos para futuros trabajos, conversaciones en inglés, teléfonos de abogados, algún que otro ligue sin querer, visitas inesperadas como la de la infanta Elena, Álvarez del Manzano o Álvaro Muñoz Escasi... en fin... ha estado bien.

lunes, 14 de enero de 2008
¡CÓMO SE ME PUEDE OLVIDAR UNA COSA ASÍ!
¡CÓMO SE ME OLVIDABA! ¡Que me voy a Nueva York! Muchos ya lo sabeis. Y también muchos ya me han felicitado.
Muchas gracias a todos. Gracias a los que me conocéis, por estar ahí y decirme que soy la mejor (aunque no sea así). Os quiero mucho.
Muchas gracias a los bloggeros que creyeron en mí, que, aun siendo contrincantes en el ring, apostaron por mí y me votaron.
Gracias a los que se interesan y entran en mi huequito en esta inmensa red de datos para ver que es lo que se cuece, y me saludan, y me comentan el post. Estoy loca por encender el ordenador y ver si alguien me ha escrito.
Muchas gracias a Atrápalo por el concurso (ha sido una muy buena iniciativa porque gente como yo, que no teníamos blog todavía, nos hemos lanzado al mundo de las letras de lleno) y sobre todo por el magnífico viaje a Nueva York. Nunca se me va a olvidar. Y también muchas gracias a la Escuela de Escritores, por hacer que crea en mí.
En fin, qué voy a decir. MUCHAS GRACIAS A TODOS.
HA SIDO UN PLACER.
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LA SOMBRA DEL CAZADOR

Ayer estuve en el cine. ¿Que qué film fue el afortunado? La sombra del cazador, estrenada el pasado 4 de enero y protagonizada por el polifacético Richard Gere, Terrence Howard y Diane Kruger, entre otros. Una película que recomiendo ver, sin duda.
"El reportero de televisión Simon Hunt y el cámara Duck han trabajado en la zonas de guerra más candentes del mundo: desde Bosnia a Irak, desde Somalia a El Salvador. Juntos han esquivado balas, han enviado partes incisivos y han acumulado premios Emmy. Pero un fatídico día en un pequeño pueblo de Bosnia, todo cambia de repente. Durante una emisión en directo para la televisión nacional, Simon se derrumba. Como consecuencia Duck es ascendido y Simon simplemente desaparece..."
Y hasta aquí, paro de contar. Si quieres saber más, ve al cine. Allí vas a conocer gente, lugares y situaciones sin moverte de una confortable butaca. Además, será un granito de arena para impedir que se cierre una sala más.
La película, además de mostrar la dureza y crueldad de la guerra, es una protesta. Un alegato contra esas organizaciones que se hacen llamar mediadoras, liberadoras de pueblos oprimidos... contra las que no les conviene cazar a alimañas como Bin Laden. Contra esas. Contra las que guardan un as negro debajo de su manga.
Pobre soldadito de plomo, que se vuelve paja al boom de una mina.